viernes, 12 de septiembre de 2014

Live...

Muy buenas a todos. Llega otro fin de semana, y debemos estar preparados para vivirlo a lo grande, porque pueden ser los últimos días de este “verano atípico” que estamos viviendo, con solecito y posibilidades de ir a la playa, y tumbarnos al sol a disfrutar de un buen libro, como del que os vengo a hablar. Así que, sin más dilación os traigo la reseña de Live, última parte de la trilogía Play, de Javier Ruescas (anteriores reseñas, aquí y aquí

Todos los finales son tristes, precisamente porque sabemos que es el final… y cuando llega, tenemos que ser fuertes, y enfrentarnos a él con la mayor entereza posible, y aunque esa era mi firma intención cuando empecé a leer, nada más haber leído un par de páginas, me di cuenta de que eso no iba a poder ser, porque, la historia de Leo y Aarón se había convertido en parte de mí, y sabía que después de aquí, después de llegar a la última página de su increíble “viaje”, no iba a poder disfrutar de una nueva aventura a su lado.

Este “cierre” comienza con un viaje. Un viaje incitado por el maravilloso y estrambótico Ícaro, el nuevo amor de mi vida literaria, que propone a los chicos viajar, con tres acompañeras, por unas cuantas ciudades de Europa, lejos de Develstar y los paparazzi, y disfrutar del que puede ser su último verano, antes de tener que empezar a enfrentar la vida adulta que tanto han estado posponiendo.


Como siempre, la forma de escribir de Ruescas me ha enganchado desde la primera letras, y ha hecho que me sintiera una más del viaje, viviera cada experiencia a su lado, y acudiera a cada uno de los “conciertos improvisados” que fueron realizando los chicos por el camino.

Si Ícaro me había enamorado tras su aparición en el anterior libro, lo de ahora ha sido como una explosión de amor hacia su persona, que ha llegado a colmarme por completo… sobre todo, desde que “descubrí” que es un completo enamorado de Doctor Who, igual que una servidora, y cada una de sus “frases célebres” y ocurrencias barias, relacionadas con dicho Doctor, hicieron que cada dos por tres, acudiera una sonrisa a mi boca.


En cuanto a los propios Leo y Aáron, por fin encuentran su lugar, y sin querer contaros nada (por eso de no desvelar) os puedo decir que me parece que ambos personajes tienen un final genial, el cual se merecen completamente.

Cuando llegué a las últimas páginas del libro, no pude sino pensar que había perdido algo… un amigo, un compañero. Aunque no os lo lleguéis a creer, lloré como una magdalena, como no había llorado desde que leí Harry Potter y el cáliz de fuego (y sí, me estoy refiriendo a la parte del cementerio)

Creo que este ha sido un gran desenlace para la magnífica historia de Leo y Aáron, y aunque sé que ya no voy a poder volver a vivir una nueva aventura a su lado, sé que, siempre que quiera, los tendré cerca para volver a emocionarme con ellos, como lo he hecho esta primera vez.


Un saludo desde mí Mundo Mundano, donde Aarón, Leo, Ícaro, Emma, Zoe y Selena, vivirán para siempre. 

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