Muy buenas a todos. Espero que ya tengáis las cosas preparadas
para disfrutar de este magnífico fin de semana que se plantea (por lo menos por
aquí parece que el buen tiempo por fin está presente), y que, primero que nada,
perdonéis mi ausencia del pasado lunes, pero es que, entre unos problemillas
con el tema informático, así como una vuelta al curro movidita, me hicieron
imposible el pasarme por aquí. Y segundo, felicitaros a todos (un poco tarde), por el día del libro, una festividad que todo bloger del mundo literario, ha de celebrar por todo lo alto (yo lo hice comprándome dos libritos maravillosos XD)
Sin embargo, hoy vengo dispuesta a resarcirme y por eso os
tengo preparada una gran actualización… es más, no solo es una gran
actualización, sino que es una gran recomendación, que espero que os enamore
como ha hecho conmigo. Hoy vengo a hablaros sobre un manga de Ai Yazawa, que es
una pura delicia: hoy vengo a hablaros sobre Historia de un vecindario.
Hace ya bastante tiempo, os hable de un manga llamado
Paradise Kiss ¿verdad?, pues Historia de un vecindario es su “primera parte”, y
digo ”primera parte”, así, entre comillas, porque en realidad, no es que sea la
primera parte de nada, ya que son historias completamente independientes, que
pueden leerse sin ningún tipo de continuidad, ni nada de eso, porque son
historias independientes, con personajes diferentes, pero, sería considerada
una primera parte, porque Historia de un vecindario es la historia de Mikako
Kôda y Tsutomu Yamaguchi, y estos dos personajes aparecen en Paradise Kiss, ya
que MIkako es la hermana de Miwako, una de las coprotagonistas de Paradise
Kiss, así como un par de personajes de Paradise también son hijos de
protagonistas de Historia, con lo que, sigue una especia de continuidad, que
hace que no solo me haya encantado, sino que sobre la marcha, terminé el cuarto
tomo, y cogí de nuevo Paradise para continuar, como si de una sola historia se
tratara.
Este manga, de cuatro tomos, es una de las primeras obras de Ai Yazawa, que, a su vez, tiene algunos guiños a su anterior manga, No soy un ángel (próxima historia que me quiero leer de ella) una cosa que me encanta de ella, ya que, al hacer esa especie de guiños, haciendo apariciones de personajes de otros mangas, o nombrándolos, te hace no solo conocer a personajes que no conocías, o acordarte de personajes de otras historias, y sobre todo, crea una especia de continuidad temporal, haciendo que sus historias parezcan que transcurren durante una época real, como un todo que ocurre en diferentes puntos.

La historia de este vecindario es como la vida misma. Nos
muestra las relaciones de todas y cada una de las personas que rodean a nuestra
protagonista, y sobre todo, el cómo esta va madurando lentamente, y como va
teniendo que afrontar los retos que le plantea la vida para poder alcanzar su
sueño.
Me encantan este tipo de historias. Ai Yazawa tiene una
relación muy especial con todo este tipo de gente que tratan de alcanzar el
sueño de ser famoso (ya sea por medio de diseñadores, fotógrafos, cantantes,
mangakas…), y de cómo triunfar en este mundo, no es una cosa fácil, sino que
supone mucho esfuerzo, sacrificio, y en ocasiones hasta mucho sufrimiento.
Gracias a Yazawa he ido descubriendo cosas, viendo desde diferentes puntos de
vista estos mundos que tan glamurosos
parecen, pero que tiene su aquello que no los hace relucir siempre, sino que
también vemos la parte de trabajo y dolor que puede estar detrás de conseguir el
triunfo.
Creo que Historia de un vecindario ha sido realmente genial (casi tanto como Paradise Kiss o Nana), y recomiendo a todo aquel que aún no lo haya hecho, que disfrute de la lectura de este magnífico manga, así como de los otros que he nombrado, porque Ai Yazawa bien merece la pena (aunque estoy un poquito cabreada con ella, porque eso de que aún no ha retomado Nana, después de superar su enfermedad).
Un saludo desde mí Mundo Mundano, donde, este fin de semana,
Mikako y Tsutomu aún me están acompañando junto con George, Caroline, Miwako,
Arashi e Isabella, y su maravilloso Parakiss.
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