viernes, 23 de agosto de 2013

El descubrimiento de las Brujas...

Muy buenos días a todos. Espero que estéis preparando las cosas para pasar un gran fin de semana. Si no por vosotros mismos, por todos aquellos que como yo, se tienen que quedar encerrada en casa estudiando para sus exámenes de septiembre (si otra vez estoy de exámenes, pero me complace informar que si la cosa me va bien ahora, solo me quedarían dos asignaturas más para hacer en enero y terminar de una vez por todas, con la carrera) Así que, como ya me conocéis, hoy os voy a traer una recomendación para el fin de semana, y esta vez, es una recomendación literaria de lo mejor que he leído durante mucho tiempo: El descubrimiento de las Brujas.

“Empieza con la ausencia y el deseo.
Empieza con sangre y miedo.
Empieza con el descubrimiento de las brujas.”

En medio de su investigación, la historiadora Diana Bishop se topa con un manuscrito perdido durante siglos, un manuscrito que sus congéneres han estado buscando durante años. Un manuscrito que despertará la magia que hay en ella, pese a que lleve años tratando de ignorarla. Un manuscrito que hará que cada bruja y mago, cada vampiro y cada uno de los daimones de Inglaterra y del resto del mundo, traten de acercarse a Diana para poder acceder al mismo, aunque este ya no se encuentre en su poder, y no pueda volver a acceder a él.

Aunque ha estado años tratando de pasar desapercibida, ahora está siendo el centro de atención, y entre esas nuevas atenciones que ha despertado, está la de Matthew Clairmont, un respetable genetista, amante del vino, y vampiro milenario, que se aliará con Diana para descubrir los secretos que llevan milenios perdidos.

Hacia muchísimos meses que tenía ganas de leerme este libro, y más aun después de que me hablaran maravillas de él. Lo que no esperaba era que tras cogerlo de la estantería de la librería y abrirlo, leería la primera frase y quedaría totalmente enganchada a la historia, teniendo que comprármelo en ese mismo momento, y comenzar una lectura casi frenética de la cual he disfrutado en cada una de sus páginas.

Deborah Harkness ha conseguido crear una historia llena de magia y secretos, que combina con una realidad absolutamente cierta, y hace de esta historia una preciosa fantasía de lo más real. Ha conseguido que no quisiera soltar el libro ni un solo segundo, y que en cuanto llegué al final de la misma, estuviese deseosa de acudir a la librería para adquirir la continuación de la historia (La sombra de la Noche), y si aun no lo he hecho, es solo porque estoy pelada de pasta.

Harkness ha creado a una heroína, una Diana fuerte, que no necesita a nadie a su lado, y que no acude corriendo a que la protejan a la menos ocasión, pero también ha sido capaz de crear al perfecto héroe, un Matthew que acude aunque no sea llamado, que se presenta a salvar a la damisela en apuros, aun sabiendo que esta lo va a mandar a freís espárragos, porque no lo necesita. Gracias a estos dos protagonistas fuertes y maravillosos, la historia se hace tremendamente interesante, y en cada momento quieres acompañarlos. Además, nos encontramos con otros personajes igual de maravillosos como Sarah y Emily, las fantásticas tías de Diana, o Marthe, la picara sirvienta de la madre de Matthew, que es todo amor y comprensión.

La historia ha conseguido lo que llevaba tiempo buscando: que me enganche a cada uno de los personajes que en ella aparecen y que tenga ganas de más, con más fervor que cualquier otra cosa.

Estoy deseando reunirme de nuevo con ellos, y espero que con estas palabras, a los que aun no los conozcan, les apetezca presentarse, y disfrutar de esta alucinante lectura.

Un saludo desde mí Mundo Mundano, donde los vampiros, las brujas y demás seres mágicos, nunca podrán faltar. 

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