lunes, 29 de julio de 2013

Oz, un mundo de fantasía...

Muy buenas a todos.

Por fin he terminado los exámenes, y por fin vuelvo a tener tiempo para mí, así que ya vuelvo a tener tiempo para pasarme por aquí y actualizar. Para celebrar la vuelta al mundo de la blogosfera, hoy os vengo a hablar sobre una película que me ha encantado, pese a que no había leído muy buenas críticas sobre ella. La película en cuestión es Oz, un mundo de fantasía.


Desde siempre me han gustado los musicales, así que entenderéis que El Mago de Oz es uno de los que más me gustan. Cuando me enteré de que iban a sacar una especia de precuela, me interesó mucho, y aunque tenía muchísimas ganas de acudir al cine a verla, la falta de tiempo y los comentarios de mucha gente que me decían que no le había gustado en absolutos, dejaron la película en un suspense, y ha pasado un tiempo hasta que por fin me he decidido a verla.

Oz, un mundo de fantasía, cuenta la historia de cómo el Mago llegó al mundo de Oz, desde el mundo de los humanos, de cómo la Malvada Bruja del Oeste se convirtió en lo que es, y de cómo el mundo de Oz cambió para llegar a ser ese mundo tan idílico al que Dorothy viaja gracias a su casa y el tornado.


Es cierto que en muchas ocasiones, los efectos especiales se pasan un poco, y se pierde la fantasía del papel cartón y los colores hiperbrillantes de El Mago de Oz, pero aun así, la historia en sí misma, me ha gustado mucho, y es totalmente plausible, e incluso encaja, como para terminar de ver esta, y comenzar con la de El Mago de Oz.

Oz, un  mundo de fantasía, no es un musical, pero no me importa, porque conserva el espíritu y la maravillosa esencia que tenía en su momento el musical, pasando del mundo en blanco y negro al tecnicolor, y haciendo de sus personajes, seres mágicos, que se pueden conservar en tu memoria, con tanto amor como en su momento se quedaron, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde.

Si os gustó El Mago de Oz como a mi, no creo que Oz os pueda defraudar, porque mantiene la esencia de ese mundo fantástico a donde todos nos habría gustado ir alguna vez, y pasear por el camino de baldosas amarillas.


Un beso enorme desde mí Mundo Mundano, que por fin, y ahora sí, está de vacaciones, de las buenas.

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