El lunes día 27 de febrero, nuestra queridísima Dácil, de
Pasajes Literarios, anunciaba el inminente inicio de la Lectura Conjunta de La
concubina de Roma, gracias a la editorial Maeva, y una servidora, estaba unida
a dicha lectura conjunta, que comenzó el miércoles día 29 y finalizaba lunes 12
de marzo.
La lectura del libro, comenzó, y la madrugada del domingo 4
al lunes 5, a las 4:14 de la madrugada, terminó para mí, porque desde el
mismísimo momento en que comencé la lectura de La concubina de Roma, no pude
parar de leer. ¡QUE LIBRO!
Si os he de ser sincera, la verdad es que el título no me
habría llamado la atención ni en un millón de años, no porque sea malo, que no
lo es, sino, porque, para aquellos que leen mi blog de vez en cuando, os habréis
dado cuenta, que mis lecturas suelen versas entre la fantasía y… bueno, la
fantasía XD, sin embargo, he de confesar que este género, un poco entre la
romántica y la novela histórica, me ha sorprendido gratamente.

El libro en sí está plagado de misterio, de intrigas, de
crudeza, de hermosura, y de lugares fantásticos que, aunque como buena
historiadora del arte soy
(o pretendo ser en junio-julio de este año) he
estudiado un millón de veces, ha sido ahora cuando he descubierto su magia,
cuando he conseguido llegar a ellos de verdad, y habitarlos en su totalidad,
desde la Domus Agustana hasta el Coliseo, pasando por las calles de Roma o por
las de Tívoli.
Kate Quinn además de ambientarlo perfectamente bien, ha
sabido engancharnos con unos personajes totalmente creíbles, desde la
maravillosa Thea, que no solo lleva el peso de todo el libro magníficamente,
sino que además nos llama en cada página de la historia para que seamos ella,
pasando por el rudo Arius el Bárbaro, gladiador galo, que lucha para poder
aplacar a su demonio interior, por la engreída y estúpida Lépida Pollia, a la
cual, cada uno de los presentes (tanto dentro del libro, como desde detrás de
las páginas) desea ver muerta, hasta acabar en una serie de personajes como Domiciano,
Marco Norbano, Vix, Calpurnia o Ganimedes, entre otros muchos, que llenan cada
página del libro de una fuerza tremenda, dándote cuenta a cada momento que no
hay ni un solo personaje de sobra, sino que cada uno de ellos es parte
importantísima para el desarrollo de una historia que sorprende a cada vuelta
de página.
La historia engancha, os lo digo de verdad, y antes de que
te des cuenta, deseas saber más y más y eso ocurre no solo durante sus 473
páginas, sino que uno llega al epígrafe de Apuntes históricos, y desea seguir
leyendo (lo que fue fantástico porque en la página 476 descubría algo que me
llenó de alegría y que posteriormente me fue confirmado, pero no os lo cuento,
para que a vosotros también os llene de alegría)
Bueno, creo que no puedo decir nada más, sin ponerme a
contaros cada uno de los detalles de este magnífico libro (y ganas no me
faltan, os lo aseguro).
Espero que os entre el gusanillo (o en este caso el
gladiadorcillo) y os leáis esta magnífica
joya de “época romana”.
Un saludo desde mi Mundo Mundano, aun con el olor a sangre,
acero y arena que solo deja una visita a los juegos del Coliseo.