Buenos días y feliz día festivo, de no hacer nada y pasar de todo.
Hoy es el día perfecto para hacer cositas atrasadas, y no tan atrasadas. Para limpiar la casa y montar el árbol de Navidad, ver la tele un rato, escuchar música y sobre todo leer. Esta a sido la misiva mía esta mañana, y nada más levantarme me he propuesto terminar alguno de los libros que tenía a media, y poniéndome a ello, he terminado así, al fin, el último de una trilogía que, sin ganas de ofender a nadie a quien le haya gustado, a mi se me ha hecho interminable, y ya al final, prácticamente insufrible.
La trilogía
Océano de Alberto Vázquez Figueroa, que consta de los títulos
Océano,
Yáiza y
Maradentro, fueron unos libros que en mi casa se “devoraron” durante este verano por mi madre, mi padre, y en última instancia, mi prima, y dado que la historia se “desarrollaba” en Lanzarote, tierra de la que estoy enamorada, creí que no estaría mal leerme también.
El pr

imero de los libros, tiene una historia que, siendo sincera, es muy interesante. Uno se llega a enganchar con a sus personajes, y quiere saber que les va a pasar a Yáiza, Asdrúbal, Sebastián, Aurelia y Abel
Maradentro Perdomo, y durante mucho tiempo la historia de esta familia te tiene pillada con ganas de saber si al final les va a ir bien o mal. La historia, que comienza de manera tan interesante, cuando Asdrúbal salva a su hermana Yáiza de un “rufian” condenando para siempre la vida de todos, se vuelve pesada a medida que se adentran un poco más en lo que los rodea, y llega a haber capítulos realmente “insufribles” que te llevan a pensar que “el plancto

n del fondo del mar” te la trae al fresco.
El segundo y el tercer libro, de los que voy a hablar al mismo tiempo, me parecen realmente “innecesarios”. A mi parecer, y después de hablar con los demás miembros de mi familia que se los leyeron, la historia no necesita una segunda, ni por tanto, una tercera parte donde mostrarnos que es de la familia Perdomo.
Cr

eo que el final del primer libro es un maravilloso final para esta historia, y que, aunque pueda que, como a mi, te enamores de alguno de sus personajes, en mi caso de Asdrúbal Perdomo , y creas que de verdad quieres saber que es lo que les depara el futuro, te das cuenta, una vez empiezas a leer tanto la segunda como la tercera parte, que no es necesario, y que a lo mejor te apetecía más imaginarte lo que a ti te apeteciera, y no leer lo que el autor decidió para los personajes, que nada tiene que ver con la historia original, y que de verdad, en muchos momentos, carece de todo sentido y de todo interés.
Siento mucho que en esta ocasión la crítica sea tan absolutamente negativa, pero es que me siento incapaz de poder sacar cosas más buenas de ellos, que un par de personajes que aparecen esporádicamente en los dos últimos libros de la trilogía, o algún momento aislado.
De todas maneras, espero que aquellos que los tengan en sus lista de “lecturas”, no se achanten ante mi reseña, y que si de verdad quieren leerlos, lo hagan, porque como os he dicho, algunas cosas tienen su interés, y no es cosa mía hacer que no leas algo que os apetezca. Yo aquí solo estoy para deciros que me han parecido a mi, y lo que me han hecho sentir.
Después de esto, me voy a limpiar y decorar la casa de manera muy navideña, que va siendo hora, para a la tarde retomar “lecturas que me gusten más, y ha hacer cosas de clase, de las cuales trato de huir desesperadamente.
Un saludo grandísimo desde mi Mundo Mundano, con un poco de espumillón esperando a ser colgado.